ANTIBIÓTICOS PARA ANIMALES,
¿AFECTAN AL CONSUMIDOR?
Carlos García Tinajero
Alimentos: Elaboración y Control. Licenciatura de Bioquímica.
neo_irvin@hotmail.com
Palabras clave: alimentos, antibióticos.
INTRODUCCIÓN
La utilización de agentes antimicrobianos data de 2.500 años de antigüedad, cuando la civilización china utilizó la planta de soja en el tratamiento del carbunco; en la era preantibiótica, el control de las enfermedades infecciosas se realizaba mediante medidas de asepsia, uso de desinfectantes, antisépticos y vacunas; pero ya en esa época tenemos conocimiento de resistencia bacteriana a los antimicrobianos: en el año 1887, M.G. Kossiakoff describe la adquisición de resistencia a los desinfectantes al observar cómo el Bacillus subtillis se hacía resistente a dos antisépticos: cloruro de mercurio y ácido bórico, explicado como fenómeno de adaptación al medio, debido a que la supervivencia del microorganismo va a depender de la habilidad que posea para adaptarse a condiciones hostiles del medio externo [1].
DESARROLLO
Pero ¿cuál es la relación entre el uso de los antibióticos y los animales? Centrándonos en el ganado, animales de los cuales vamos a obtener un producto de interés, el principal uso que se le ha dado a los antibióticos ha sido el de combatir las enfermedades provocadas por bacterias, y aquí podemos observar el primero de los problemas que nos conciernen, ya que el mal uso de estos antibióticos, bien sea utilizándolos como “método de prevención” o por exceso, sin atender los periodos de descanso del producto, puede provocar que se acumulen están sustancias en el ganado. Pero hay otro problema, y es el uso de antibióticos en la alimentación del ganado, que proporcionan un aumento de peso para el mismo (para engorde del ganado) y tiene un sentido económico para las granjas, ya que es necesaria una menor cantidad de alimento, y con ello, menos costes. Según algunos estudios usados en campañas a favor de acabar con el uso de antibióticos en el ganado, hasta el 70% de los antibióticos puede pasar por el estomago del ganado sin digerirse [2]; aun siendo este porcentaje menor, una cantidad de estos antibióticos o de los derivados de su metabolismo puede incorporarse a la cadena alimenticia y llegar hasta el ser humano. Pero como reconoce la OMS, no hay relación entre el consumo de restos de antibióticos y brotes de enfermedades o muertes: la tasa de detección de residuos antibióticos en los alimentos es muy escasa y no superaría la cantidad máxima permitida por ley [3].
Llegados a este punto, podríamos plantearnos si existe un peligro real en el consumo de antibióticos por parte del ganado, y la respuesta la encontramos en diversos artículos como este de la UE [4], donde se pone de manifiesto que el problema real surge del aumento en la resistencia de microorganismos a los distintos antibióticos, es decir, es una resistencia adquirida debido al exceso en la interacción entre estos y el microorganismo. Algunos microorganismos que pueden desarrollar resistencia y ser perjudiciales para el ser humano, son los casos de los géneros Salmonella, Campylobacter, Escherichia coli, y Enterococcus.
Nos encontramos, por tanto, en la necesidad de prevenir esta situación, pero existen dos opiniones al respecto: una nos aconseja que debería de eliminarse por completo el uso de antibióticos en el ganado, y la otra considera que esto sería inútil y aún más perjudicial para el hombre. En tal caso, ya se han adoptado medidas como son, en la UE, la regulación de los aditivos que se añaden en la alimentación del ganado, dentro de los cuales entraba el uso de los antibióticos para el engorde, anteriormente mencionado. Como vemos en varios artículos e incluso en las resoluciones que adoptó la UE en su momento [5][6], se prohibió el uso de antibióticos en la alimentación del ganado, excluyendo de estos los coccidiostáticos e histomostáticos como aditivos para piensos, ya que se consideran imprescindibles en la avicultura, pero con objeto de prohibirlos también en el futuro. En varios de estos artículos se recomienda una mayor regulación en su uso veterinario, así como la investigación de nuevos antibióticos y alternativas a los mismos. Como dice el propio Consejo de la UE [7], “una estrategia global debería estar basada en una evaluación del riesgo e incluir un control coordinado y una actuación preventiva (por ejemplo, control de la resistencia a los antibióticos y de sus consecuencias para las personas, para los animales y en los alimentos; lucha contra las enfermedades infecciosas, tanto en los servicios de asistencia sanitaria como en la producción animal; obtención de nuevos productos farmacéuticos, terapéuticos y preventivos, etc.), así como tareas de investigación (especialmente en relación con los efectos de las medidas preventivas; la obtención de nuevos antibióticos y de productos alternativos; un mejor uso de los antibióticos; los mecanismos de difusión y desarrollo de la resistencia a los antibióticos; la mejora de las prácticas ganaderas a fin de mejorar la salud animal)”; en este sentido vemos amplios estudios que han mejorado, por ejemplo, los mecanismos de detección de antibióticos en la leche [8] o las alternativas a los antibióticos de uso alimentario en rumiantes que se han desarrollado, como son los probióticos, las enzimas y los ácidos orgánicos [9].
Por último, muestro la siguiente tabla extraída de Luquet [10], donde vemos otro ejemplo más y se muestran los riesgos de residuos de antibióticos en la leche para la salud pública, centrándose estas fundamentalmente en reacciones de hipersensibilidad (alergias), efectos tóxicos específicos, aparición de cepas resistentes y susceptibles de ser transmitidas al hombre (la resistencia adquirida que ya hemos comentado) y alteraciones de la flora intestinal.
Alergia Toxicidad Resistencia
cruzada
Penicilina ++ + +
Cloranfenicol + + +
Aureomicina 0 + +
Terramicina 0 + +
Tetraciclina 0 + +
Estreptomicina 0 ++ +
Neomicina 0 0 +
CONCLUSIÓN
Queda, por lo tanto, establecer una dirección hacia la cual enfocar el problema; los primeros pasos se han dado, como son la prohibición de antibióticos en los alimentos del ganado, pero ¿es del todo correcta esta decisión? ¿Existen alternativas reales, hoy día, para prevenir posibles enfermedades en el ganado? ¿Puede llegar a primar la “economía de mercado” en las granjas sobre la posibilidad de riesgos para la salud?
REFERENCIAS
[1]. Lapeña, S., Resistencias a antibióticos en nuestro medio. Visión global del problema, Bol. Pediatría, (1999) 39, 170, 243-247.
[4]. “Síntesis de la legislación de la UE, Estrategia comunitaria contra la resistencia a los antimicrobianos”,
http://europa.eu/legislation_summaries/food_safety/ animal_health/c11568_es.htm (Junio, 2001)
[6]. “Síntesis de la legislación de la UE, Resistencia a los antibióticos”,
http://europa.eu/legislation_summaries/public_health/ threats_to_health/c11561_es.htm (Junio, 1999)
[7]. “Síntesis de la legislación de la UE, Estrategia comunitaria contra la resistencia a los antimicrobianos” http://europa.eu/legislation_summaries/food_safety/ animal_health/c11568_es.htm (Junio, 2001)
[8]. “Consumer Eroski, el diario del consumidor”, http://www.consumer.es/seguridad-alimentaria/ciencia-y-tecnologia/2009/06/01/185660.php (Junio, 2009)
[9]. Caja G., González E., Flores C., Carro M.D., Albanell E. Alternativas a los antibióticos de uso alimentario en rumiantes. XIX Curso de especialización FEDNA. Madrid (2003)
[10]. Luquet, Leche y productos lácteos: Vaca – Oveja – Cabra, Volumen 1: La leche. De la mama a la lechería, (1991), Editorial Acribia.
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