VINO Y SALUD
Antonio Zoido Brugarolas
Nutrición y bromatología. Licenciatura de farmacia
azoido@hotmail.com
Palabras clave: vino, medicamento, salud, alimento, historia
INTRODUCCIÓN
En la antigüedad el vino gozaba de un prestigio casi sobrenatural y era considerado, además de bebida, como medicamento. A continuación veremos la gran importancia que posee y ha poseído tanto en alimentación como en medicina, haciendo hincapié en sus componentes y como estos influyen en la salud. Para ello se realiza una pequeña referencia histórica, una mención a la obtención del vino y se centrara el estudio en los componentes del vino y como estos influyen en el organismo humano, así como el vino en la medicina moderna.
DESARROLLO
La historia de la vid y el vino está ligada a los comienzos de la humanidad. Aunque no puede saberse el momento exacto de la aparición de la vinicultura, parece seguro que apareció a orilla del Nilo. La biblia lo menciona más de 200 veces. Existen bajorrelieves fechados 2500 años antes de Jesucristo donde se muestran escenas relacionadas con el vino.
En China aparecen referencias del 2285 antes de Cristo. Los griegos fueron los primeros innovadores en el arte de conservar el vino, al que añadían brea, resinas y especias para prolongar el tiempo de conservación. En la invasión de las Galias por los romanos estos observaron que los galos conservaban la cerveza en barriles de madera, siendo estos más resistentes que las ánforas utilizadas por los romanos y más útiles por ello para el transporte. Durante la dominación romana en la península existían zonas de floreciente producción de vino, siendo una de las más importantes exportaciones de entonces. La invasión árabe supuso una catástrofe para los viñedos, debido a la prohibición por el Corán del consumo de vino a sus creyentes.
Durante el periodo de reconquista los monjes contribuyen a la expansión del viñedo. En época del descubrimiento de América, Hernán Cortes ordena la plantación de 10 cepas de vitis vinifera a los españoles por cada indio que tuvieran en sus dominios. Otro hito en la historia del vino se produce en el siglo XVII cuando se descubre casualmente un vino con espuma por parte de un monje benedictino llamado Dom Perignon, en la abadía de Champagne. [1]
Con Pasteur puede decirse que nació la enología moderna, combinaciones de la biología y la química aplicadas al estudio del vino. [1]
En la antigüedad el vino tenía un prestigio casi sobrenatural y era considerado además de bebida, como un medicamento. En todas las épocas y culturas el vino ha desempeñado un papel como medio curativo y como producto estimulante. El famoso doctor E.V. Leyden dice respecto a la acción del vino: “No existe ningún producto que estimule con más rapidez y seguridad los estados de debilidad cardiaca de súbita aparición y que restituya mejor el funcionamiento del corazón. Especialmente, en ciertos trastornos circulatorios regula de manera optima la distribución de la sangre, elevando sobre todo la presión en la arteria aorta; dilata los vasos cutáneos y disminuye la tensión de los demás vasos”. Este efecto singular obedece a su rápida absorción y a su facultad para ingresar en las células, aportando a los músculos nutrientes de absorción inmediata. Sabido que bajas dosis de vinos fuertes estimulan respiraciones decaídas, y que en los desmayos, espasmos vasculares fuertes y en ciertos casos de angina de pecho se hace uso de la acción vasodilatadora del vino.
En medicina reviste gran importancia como producto que eleva el ánimo y da sensación de bienestar. [1]
Los vinos se obtienen mayoritariamente a partir de la uva, por fermentación de los azucares presentes en el zumo correspondiente, merced a las levaduras naturales de la superficie del fruto, transformando el azúcar en etanol, CO2, y numerosos compuestos secundarios. A grandes rasgos y de modo simplificado la elaboración del vino pasa por las etapas de obtención de la uva, fermentación, sedimentación y floculación, maduración y envejecimiento, filtrado, clarificado y embotellado. [2]
Las virtudes del vino como medicamento han sido reconocidas en todas las épocas, siendo las más destacadas las de sedante, tranquilizantes, anestésico, vasodilatador, diurético, analgésico, acrecienta la absorción intestinal de lípidos, disuelve algunos cálculos, activo para los huesos... [1]
En el vino los componentes más importantes que tienen efecto en el organismo son el alcohol, los ácidos y sales minerales, las proteínas, las vitaminas y los taninos.
El alcohol sobre el aparato digestivo, activa la secreción salivar, gástrica y pancreática, lo que explica el papel de los aperitivos. Sobre el aparato circulatorio, vasodilatación superficial con sensación de calor y enrojecimiento de la cara. Sobre el sistema nervioso, estimula el cerebro, provoca sensación de euforia y exaltación psíquica. Acción principal sobre centros inhibidores.
El vino, además de proporcionar al cuerpo humano el agua fisiológica que posee, tiene componentes minerales y ácidos, que tan necesarios son para la alimentación diaria. Tienen tanto una acción diurética, ya que después de ingerir vino se produce un aumento del volumen de orina excretado, siendo las sales de potasio las responsables de este fenómeno (0,5g/L vino), como una acción sobre el jugo gástrico. Contribuye a facilitar la acción de la pepsina. [1]
El vino es pobre en proteínas, pero contribuye a la movilización del nitrógeno en el cuerpo, ahorrando proteínas a la dieta. Es bueno para asimilar alimentos y ayuda a la actividad de los fermentos intestinales, catalizando la actividad del hígado. [1]
Respecto a los componentes vitamínicos, las representativas son las vitaminas hidrosolubles, como la vitamina C (añadida como antioxidante), vitaminas B1, B2, B6, B12, vitamina H (cuya carencia provoca alteraciones cutáneas), nicotinamida, ácido pantotenico (actúan sobre cicatrización y el funcionamiento hepático e intestinal) y acido fólico (interviene en la formación sanguínea). [1]
Componentes fenólicos mg/l
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Tinto
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Blanco
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Catekinas
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191
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5
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Acido galico
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95
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21
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Epicatekinas
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82
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7
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Malvidina-3-glucosido
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24
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0
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Mirecitina
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9
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1
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Resveratrol
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1,5
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0
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[2]
Los taninos del vino son una mezcla de polifenoles que alcanzan actividad antiséptica al cabo de cierto tiempo. Así, el mosto es inactivo pero durante la fermentación, al producirse la ruptura de los antocianos, se liberan agluconas y ácidos fenólicos, que conjuntamente desarrollan un poder bactericida que no es debido ni al alcohol ni a la bajada de pH. Algunos poseen propiedades protectoras de los vasos sanguíneos, fijándose en la piel, cartílagos, pared de las arterias, periostio, mucosa digestiva y órganos caracterizados por su riqueza en polisacáridos. La mezcla de polifenoles del vino es lo que llamamos taninos del vino, son responsables de la fijación de proteínas y, por esta causa, tienen propiedades antivirales así como bactericidas. El vino nos permite absorber grande cantidades de polifenoles de forma agradables, lo que no se puede conseguir con otros alimentos que serian excesivamente astringentes. [1]
Existen algunos medicamentos a base de antocianos usados en la lucha contra la arteriosclerosis, obteniendo resultados en diabéticos muy alentadores; en retinopatías, con acción sobre la visión nocturna aumentando la regeneración de la púrpura retiniana, también se utilizan en la lucha contra las hemorragias por fragilidad capilar y hemorragias de hipertensos. [1]
Las propiedades reductoras de los compuestos fenólicos les permiten actuar como antioxidantes enérgicos, incluso a dosis bajas, lo que ha conducido a utilizar ciertos productos fenólicos como productos antitumorales. El consumo moderado de vino protege contra los efectos patológicos de los radicales libres. [1]
El vino también estimula las vías respiratorias, acelerando su ritmo. Es un excitante muscular y aumenta el rendimiento en el trabajo, pero no en proporción a la cantidad ingerida, sino que es suficiente con consumir una pequeña dosis. [1]
Tiene efectos beneficiosos por la disminución del riesgo de enfermedades cardiovasculares, por la presencia de compuestos naturales, como el acido tánico, que previene la formación de coágulos en las arterias coronarias. Los consumidores moderados de vino reducen de forma considerada todas las causas de muertes, especialmente las relacionadas con enfermedades cardiacas, debido a que el consumo moderado de alcohol aumenta el nivel de una enzima que evita la aparición de coágulos perjudiciales en los vasos sanguíneos. También contribuye a reducir el estrés, además de ser un alimento capital de la dieta mediterránea. [1]
El efecto protector del vino se consigue gracias a la presencia de lipoproteínas de alta densidad (HDL), que son las que tienen efecto protector sobre las arterias porque neutralizan el colesterol, al contrario de lo que sucede con las lipoproteínas de muy baja densidad. Los consumidores moderados tienen una relación HDL/VLDL favorable y pueden evitar con más probabilidades de éxito, el riesgo de enfermedades coronarias. [1]
El etanol del vino proporciona lo que se llaman calorías secas, es decir, no tienen incidencia sobre el aumento de peso. El vino blanco tiene potente acción diurética, potenciado en los vinos espumosos. [1]
La tradicional utilidad del vino en farmacopea ha sido analizada en un estudio que pone de manifiesto como aun se emplea en muchas preparaciones, puesto que, además de sus propiedades para disolver ciertas sustancias insolubles, el poder estimulante de su valor gastronómico hace innecesaria la utilización de extractos artificiales para aromatizar algunos medicamentos. [1]
Además de ser bueno para el corazón, el vino también puede contribuir a prevenir y tratar el cáncer. Recientemente se ha descubierto una molécula llamada revesratrol, presente en uvas tintas y sus derivados, como el vino, que puede ser utilizado para este fin. [1]
CONCLUSIONES
· Por su composición, rica en vitaminas, antioxidantes, ácidos y sales minerales y los efectos que estos tienen sobre el organismo, hace que su consumo de manera moderada, sea beneficioso para el organismo.
· El uso terapéutico del vino ha sido muy importante a lo largo de la historia como vehículo de fármacos.
· Están demostrados sus efectos profilácticos sobre el sistema cardiovascular, disminuyendo el riesgo aparición de placas de ateroma en arterias coronarias por la disminución del colesterol.
· Es un excitante neuromuscular, de las vías respiratorias y estimula las secreciones gastrointestinales.
· No todo en el vino son beneficios, ya que hay casos en los que está totalmente desaconsejado, como casos de ulceras, pancreatitis, enfermedades de hígado, próstata, epilepsia. También origina reacciones adversas en su administración simultánea con barbitúricos, tranquilizantes y agentes similares.
REFERENCIAS
[1]. J.L.Aleixandre Benavent. La cultura del vino. Cata y degustación. Editorial Universidad Politécnica de Valencia. Valencia 2006
[2]. J.Mataix Verdú. Nutrición y alimentación humana. Editorial Ergón. Majadahonda, Madrid 2009.
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